Pensamientos de Nazaria para el mes de febrero

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas”… Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad. De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y… Produzca fruto abundante.

 FEBRERO

UNIDAD – UNIVERSALIDAD

“Que todos sean uno.  Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros,  para que el mundo crea que tú me has enviado”. (Jn 17, 20-21).

DÍA:

  1. Levantemos nuestras voces pidiendo el espíritu de UNION para todos los cristianos; que seamos todos un solo corazón y una sola alma, dispuestos a los mayores sacrificios para lograr esa UNIDAD hermosísima de la Iglesia que debe ser reflejo de la Santísima Trinidad.
  1. Amen la UNIDAD y protegenla, porque a ella está vinculada la vida del Cuerpo Místico de Cristo: De la Iglesia.
  1. Todos en UNIDAD sólida y firme sepamos hacer frente a los enemigos de Cristo, combatiendo con mismo impulso y un mismo corazón, por el mismo Evangelio.
  1. Cuando se busca una cosa, de ordinario, uno no se está quieto; se mueve por todos los lados, todo el ser toma parte: Las potencias del alma recordando, discurriendo, etc., y también los sentidos del cuerpo: Mirando, escuchando, tocando… Pues, esto nos exige la búsqueda de la UNIDAD en nuestra Madre Iglesia: Continuo trabajo de alma y cuerpo.
  1. Que no haya entre los cristianos escisiones; sino un mismo espíritu y un mismo sentir.
  1. UNIDAD en un mismo principio interior. UNIDAD en la misma fe. UNIDAD en nuestra conducta. UNIDAD en nuestro lenguaje…
  1. La UNIDAD la componen, como eslabones, los actos de nuestra vida interior y exterior; es una doble cadena que une nuestras almas unas con otras y todas con Cristo.
  1. Debemos ser cuidadosísimos de que todas nuestras acciones sirvan para fortalecer más y más, la UNIDAD de la Iglesia, nuestra Madre.
  1. ¡Qué importan que los rostros sean de distintos colores, todos somos UNO en la unidad de Dios…!.
  1. ¡Ay, si comprendiéramos el valor de la UNIDAD!. Unidos todos, que maravillas haríamos por las almas… por los hombres, nuestros queridos hermanos…!
  1. Procuremos imitar la unión de las Tres Divinas Personas, tan hermosamente representadas en la Sagrada Familia por Jesús, María y José: Eran uno en los ideales, en la esencia de su amor y tres en las personas.
  2. ¿Qué podré hacer por Cristo…?. Lanzarme al mundo como una chispa de su ardiente corazón, puro, desnudo de todo, e invadirle. En nombre de Cristo, echar la red, como Pedro… volver al mar… meterme en las olas, llevando a Cristo en la frente, pero sobre todo, en el corazón.
  1. Trabajemos siempre para sostener la UNIDAD, en el pensar, en el querer, en el obrar, seguros de que este trabajo será gratísimo a Dios, a este Dios Trino y Uno, que se complace en ver su imagen reflejada en la familia cristiana, en la familia Religiosa, en la Iglesia.
  1. Vivan sólo de Dios, por Dios y para Dios, formando un solo corazón en intima unión de amor y de UNIDAD, para ayudar a la Santa Iglesia, mas que nunca afligida por las discordias de sus hijos, por la falta de unión entre ellos.
  1. Cuando reina la unidad de corazón, de pareceres, de ideales, aunque esto implique grandes motivos de abnegación, es precisamente cuando el Señor se hace presente en las familias… en las Comunidades… en los grupos cristianos… : Es cuando se hace la UNIDAD
  1. “Vean como se aman”, decían los paganos al ver a los cristianos tan unidos por la santa Caridad.
  1. El Señor ama mucho la reunión de dos o tres personas reunidas en su nombre… En el Cenáculo estando reunido con los DOCE hace el milagro del Pan Eucarístico. Allí mismo, reunidos en oración con su Madre, formando todos un sólo corazón y una sola alma, desciende el Espíritu Santo…
  1. Ofrezcámonos a trabajar con todas nuestras fuerzas por la Gloria de Dios, por la Santa Iglesia; primero, luchando contra nuestras pasiones, para ser dignos instrumentos de la salvación de las almas, adelantando así el momento de la glorificación de Cristo, en que haya un sólo rebaño y un solo Pastor.
  1. Procuremos avivar y encender en nuestros corazones la llama del amor a Cristo. Animados por el gran deseo de la UNIDAD, unamos nuestra suplica al sacrificio constante, que implica a la naturaleza, el cumplimiento de los compromisos cristianos vividos en plenitud.
  1. Debemos esmerarnos en imitar la obediencia de Jesús, repitiendo muchas veces al día estas palabras: “Cristo fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. Como Él, cumplamos hasta la muerte la voluntad del Padre, para llegar a ser uno con Él y en Él.
  2. Sólo les diré: Cuanto mas busquemos en Dios la unidad de Corazones, de voluntades, de sentimientos, en nosotros y entre los que nos rodean, mas dignos nos haremos para que Jesús nazca en nuestras almas.
  1. Si estoy solo, si no vivo en comunión con mis hermanos, puedo adelgazar tanto el eslabón de la unidad, que la rompa por estar mi espíritu lejos de ella…Demos a los eslabones toda la resistencia posible, para que esa unidad vigorice la del Cuerpo Místico de Cristo, su Iglesia.
  1. Dios es Trino y Uno…: Cuando en nuestro ser todo respira en uno: El corazón, la mente y la voluntad, nos asemejamos a la familia Divina de la Trinidad.
  1. Pidamos al Señor que envié auténticos apóstoles…!hay tanto que hacer…! ¡los campos cargados de mieses y tan faltos de operarios…!. Y esto, en las cinco partes del mundo, ¿ quién no se estremece en ansias de conquista, por más frió que se tenga el corazón?
  1. Llevamos sobre nuestra conciencia los pecados de todo el mundo. En ¡estos tiempos que pocos piden perdón!. Pidámosle para ellos y para nosotros. Llenos de confianza arrojemos en el corazón del hombre – Dios los pecados de la humanidad.
  1. Ante el alarmante desarrollo del materialismo y la corrupción en el mundo y su alejamiento de Dios, llenos de confianza en la palabra divina: “Pidan y recibirán…”, roguemos por el mundo fiel o infiel, para que la fe de Cristo se propague y el corazón del hombre se convierta.
  1. Que la unidad de nuestra fe, nos sostenga en la multiplicidad de las obras, viendo sólo a Dios… su voluntad… su providencia.
  1. Que este año sea de intensa vida de Caridad. Démonos a Dios, a la Iglesia, al bien de la humanidad, ¡cueste lo que cueste!. El demonio esta empeñado en destruirla mediante la desunión, que es la falta de amor, el yugo vital de sus miembros, la que los mantiene en estrecha unidad.
  1. La unión hace crecer las obras pequeñas, la desunión destruye las grandes.

 

 

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