Materiales pedagógicos: 2º Domingo de Cuaresma

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!». Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía. Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor

 Introducción

Jesús sube a lo alto del monte para encontrarse con el Padre. Cuántas veces nos vemos envuelto en nuestras propios afanes diarios, pensamientos, preocupaciones, ruido, luchas, justificaciones de nuestra pereza, ect. En estos momentos, siempre nos vendría bien subir una montaña, y contemplar la ciudad desde lo alto, escuchar de lejos el murmullo, dejar los problemas ahí abajo, y contemplar.

Desde la montaña saboreamos el encuentro con Dios Padre Creador de todas las cosas. Ahí es donde realmente sentimos nuestra pequeñez en comparación con el resto de la creación, y donde descubrimos que pese a ello, Dios nos ama con grandeza.

En el pasaje de hoy, es Jesús el que busca el encuentro con el Padre. Su figura se transforma en radiante: el efecto del Espíritu Santo sobre él. Sus amigos se quedan atónitos, sorprendidos. Ellos, desde su ingenuidad, saben que algo grande está sucediendo, sus corazones están encendidos. Descubren el fuego del amor en su interior, y desean que ese sentimiento nunca decaiga. En ese momento Dios les revela la identidad de Jesús y les da un mandato: “Escuchadle”. Solo una orden, necesaria y suficiente, porque es en Jesús donde se encuentran todas las preguntas y todas las respuestas.

La transfiguración es una anticipación al monte Calvario, Moisés y Elías hablan con Jesús del éxodo definitivo: el camino de liberación del pecado, la salvación de los hombres y las mujeres por la entrega total de amor del Hijo de Dios.

Nosotros somos ahora los discípulos que acompañamos a Jesús a orar, y con toda probabilidad, sucumbimos al sueño, la pereza o desidia. Por eso es necesario que busquemos momentos de retiro, subamos a la montaña, a orar con Jesús al Padre, para que podamos contemplar su rostro glorioso y sepamos reconocerle.

Para esto necesitamos actitudes claves: silencio y escucha. Silencio para acallar nuestras preocupaciones, distracciones, evasiones, … y escucha a la Palabra de Dios, que es Jesucristo mismo. Escucha a los pobres y oprimidos, que son Jesucristo. Escucha a los que sufren y a los enfermos, que son Jesucristo. Escucha a los cautivos, que son Jesucristo.

Estemos atentos a su voz, porque Él nos ha elegido, no podemos pasar de largo.

Revisión de  los  compromisos de  la  semana anterior

Dinámica  1  Prueba  de silencio

Desarrollo: Vamos a realizar una prueba de silencio. La prueba consiste en hacer una medición del nivel de silencio durante 30 segundos, o hasta 4 minutos según el nivel del grupo.

A la de 3, todo el grupo permanecerá quieto y en silencio. Con un leve sonido, chasquido, roce, el /la catequista detendrá la prueba y comenzará de nuevo. (Los sonidos externos también se pueden tener en cuenta).

La idea es la de tomar conciencia que es enormemente difícil hacer silencio total, (por eso detenemos la prueba al menor indicio). Se puede repetir varias veces, hasta conseguirlo, o bien, hasta notar que es casi imposible.

Hacer silencio exterior es muy complicado, pero hacer silencio interior lo es también, quizás más. Porque tenemos que procurar no pensar, liberarnos de distracciones, solo sentir, y dejarnos acariciar por el susurro del Espíritu Santo, esto es un tipo de oración.

  • ¿Qué hemos sentido o pensado durante el tiempo de silencio?
  • ¿Es incómodo el silencio?

Hay un momento de incomodidad en el silencio que no sabemos lo que hacer, una vez superado somos capaces de saborearlo y disfrutarlo, ahí es donde empieza nuestra oración contemplativa.

Si la prueba no ha salido exitosa, podemos poner un compromiso individual de búsqueda de momentos de silencio para nuestra casa (sin contar el tiempo que dormimos).

Dinámica 2  Prueba de  escucha. El  teléfono.

Necesitaremos:  Grupo sentado en círculo

Desarrollo: Vamos a comprobar cómo tenemos de desarrollado el sentido de escucha.

Se trata del juego del teléfono, pero con alguna variante. Se le enseña una frase en secreto a un participante. Éste lo tendrá que transmitir al que tenga a su lado al oído. La variante es que los demás tendrán que hablar mientras, sin moverse de sus sitio, para distraer la atención de los que se transmiten el mensaje, además de dificultar la escucha.

Cada transmisión del mensaje al compañero se podrá hacer una sola vez, sin repetir. Así va pasando la frase por todos los participantes hasta el último, que dirá en voz alta lo que ha interpretado. El grupo puntuará 1 punto por cada palabra correcta.

Después de 3 rondas, se contarán los puntos.

Estas pueden ser las frases a elegir (se pueden cambiar según edad):

Jesús rechaza decididamente todas las tentaciones
Negar que el dolor tenga la última palabra
La misericordia nos pide ser puentes para los cautivos
Prójimo es el que practica la misericordia
Compartir para socorrer al hermano en su necesidad

Si son muchas las palabras acertadas está claro que nuestra capacidad de escucha es muy elevada, muy por encima del nivel de distracciones. Por eso hay que estar muy atentos a los que Dios quiere de cada uno de nosotros porque nos lo va revelando en la Palabra, en misa, en quienes nos rodean.

Si son muy pocas las palabras acertadas, tenemos que poner un especial interés en desarrollar  nuestro oido y nuestra escucha activa. Hay que concentrarse en enfocar muy bien aquello que Dios  nos dice, intentando eliminar todas nuestras distracciones.

  • ¿Dónde hemos encontrado más problema para transmitir nuestro mensaje?
  • ¿Cómo hemos visto a los que nos disraian en el momento de transmitir el mensaje?
  • ¿Quién puede acordarse de lo que decían los mensajes?

Lectura  del Evangelio

(Nos preparamos especialmente para hacer poner en práctica lo aprendido, Silencio y Escucha. Así podemos estar atentos a la Palabra de Dios. Él nos va a decir algo a cada uno de nosotros).

Hacemos eco de la Palabra.

  • ¿Con quién se fue Jesús a orar a la montaña? ¿Qué les pasaba a los discípulos cuando rezaban?

¿A qué otra escena nos recuerda esto?

  • ¿Quiénes aparecieron hablando con Jesús?
  • ¿Cuáles fueron los sentimientos de los discípulos de Jesús a lo largo del pasaje?
  • ¿Cuándo nos sentimos nosotros así?
  • ¿Qué les dice Dios a los discípulos? ¿Qué quiere decirles?

Dios nos dice que no pongamos las tiendas, sino que salgamos ayudar a los que lo necesitan, que vayamos a anunciar a Jesús para que todos lo escuchen

  • ¿Qué tenemos que hacer nosotros?

Dinámica 3  Qué bien se está   aquí

Necesitaremos: Reproducción de la canción “Qué bien se está aquí” de Carlos Seoane

Desarrollo: Podemos reproducir desde un móvil la canción : https://www.youtube.com/watch?v=TgDLxUp0pjs

Que bien se está aquí,  Señor no hay otro lugar donde estar mejor. Tu mano nos guía, tu mor nos protege, confiamos en ti (bis) Seremos tus manos para construir un mundo nuevo, seremos tu boca para no callar la verdad, seremos tus ojos para mirarnos con ternura y tu misericordia para escuchar sin juzgar

  • ¿En qué lugares nos gusta estar? ¿Dónde nos sentimos en paz?
  • ¿Cómo descubro a Dios en ese sitio?
  • ¿Qué acciones podemos hacer para construir un mundo nuevo?
  • ¿Cuándo nos callamos la verdad, en qué situaciones?
  • ¿Miramos a los demás con ternura? ¿Qué necesitamos para mirar a los demás con ternura?
  • ¿Juzgamos o criticamos con facilidad a los demás? ¿Cómo podemos evitar juzgar a los demás?

Compromiso

Vamos a dibujar una margarita de siete pétalos (que representarán cada uno de los días de la semana). En cada pétalo escribiremos nuestro compromiso de silencio y oración para cada día.

También dibujaremos una hoja en el tallo de la flor, donde escribiremos nuestro compromiso o compromisos para acercarnos mejor a los demás.

Oración

Rezamos o cantamos juntos el salmo 26, “El Señor es mi luz y mi salvación”

Sal 26,1.7-­‐8a.8b-­‐9abc.13-­‐14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/.

 Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme.

Oigo en mí corazón: «Buscad mi rostro.» R/.

 Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio. R/.

 Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.

 

About Admin_Misioneras

Blogpost de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia Provincia de Europa-África

Deje un comentario





Política de privacidad     Nota legal Misioneras Cruzadas de la Iglesia.     África | Europa      CONTACTO      Creada por digitalicia.com copyright 2015