Pensamientos de Nazaria para el mes de diciembre

Nos habla la Madre

NOS HABLA LA MADRE…

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas”… Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad. De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y… Produzca fruto abundante.

DICIEMBRE

 ESPÍRITU DE POBREZA-COMPARTIR- AMOR A LOS POBRES

“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en panales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada” (Lc 2, 6-7)

DÍA

  1. Los pobres son la herencia que Jesús nos da: De ellos recibiremos todo en el cielo y en la tierra. Pues Él tiene sus delicias en los pobres…en los desgraciados… en los que carecen de todo…
  2. Agradezcamos al Señor el habernos mostrado los bienes que encierra la pobreza, para que nuestro vivir pobre, enseñe a los hermanos a no ambicionar desordenadamente los bienes de la tierra; sino a enriquecerse con los valores del cielo.
  3. El apóstol de Cristo, ha de ser guerrero fiel, que no sepa de cobardías en su vida: Ha de repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos, enseñar a los hijos del pueblo y partir con ellos su pan; en fin, ha de dar toda su vida, su ser entero, por Cristo… la Iglesia… y las almas…
  4. Amemos la pobreza como a madre: Con ternura, con delicadeza, que el desprendimiento despoja la mano, pero la virtud, despoja el corazón.
  5. No está la pobreza en el vestido pobre, ni en la mesa pobre; sino en el corazón desnudo. El Señor dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu…”
  6. Aprendamos a ser discretos y moderados en nuestras correcciones: Con espíritu de pobres, no humillando al que no puede dar más.
  7. La pobreza el desprendimiento de todo, por amor a Cristo, lleva al alma a la cumbre de la perfección, a la unión con Dios.
  8. Una de las virtudes que siempre rodearon a la Santísima Virgen, fue la pobreza. Ella debe ser el más precioso adorno que puede presentar un apóstol de Cristo, a los ojos de Dios y de los hombres.
  9. Hagámonos el apoyo de las personas atribuladas, de los que esperan el consuelo de sus hermanos, imitando la misericordia de Dios; pues nunca el hombre es tan divino, como cuando se muestra más humano, haciéndose solidario con sus hermanos en una entrega sin medida.
  10. Animemos el pensamiento de que todo lo que hacemos por nuestros hermanos, lo hacemos por Cristo. Honremos a sus miembros saliéndoles al paso en su camino de calvario, ya para enjugarles el rostro – como la Verónica, ya como el Cirineo, ayudándoles a llevar su cruz.
  11. Si tenemos el espíritu despojado de lo material; todo lo tendremos en ese “no tener”
  12. Como Santo Tomas, los hombres exigen ver para creer. Por eso es bueno atender antes a sus necesidades materiales, pues el testimonio de nuestro amor, hará que brote en sus almas la suplica para remediar sus necesidades espirituales.
  13. Vender todo lo que se tiene y darlo a los pobres, incluye también, darse a los hermanos, sacrificándose por ellos.
  14. Avivemos en nuestras almas, el deseo de darnos al Señor del todo y en todo para cumplir sus planes generosamente, aunque a veces nos cueste grandes humillaciones y trabajos y tengamos que dejar nuestra tranquilidad por el bien de los demás; sobre todo, por esos hermanos cuya necesidad grita en nuestros corazones y cuya indigencia es un grito desgarrador.
  15. ¡Dichoso quien no se cansa de buscar el Reino de Dios y su Justicia!. ¡Qué consolador es saber que en esta búsqueda tan difícil y arriesgada para el hombre, Dios está a su lado!
  16. Por la pobreza espiritual y material, nos desligamos y despegamos de todo y, al encontrarnos libres de ligaduras, nos uniremos más estrechamente a Cristo.
  17. Acerquémonos a todas las almas caídas y despojadas de fe, con nuestro servicio de amor y con nuestra oración: Vendemos sus heridas con el bálsamo de la caridad y pronto se pondrán en camino para acercarse a Dios.
  18. Cuanto más nos despojemos de las cosas, menos puntos tiene el enemigo por donde asirnos. Al no tener nada y no ambicionar nada, no nos apegamos a nada…Este es, para el que camina por el mundo, el verdadero y único medio para remontarse a la cumbre de la perfección evangélica.
  19. Pasar por el mundo haciendo el bien, es la obligación del cristiano. Tender la mano a los pobres en todas sus necesidades, sin orgullo, con humildad, como quien reconoce a Cristo en su hermano y lo sienta a su mesa y lo colma de atenciones.
  20. Si no se hubiera despreciado tanto a los pobres, hoy no tendrían la sangre tan enconada Por eso, hoy más que nunca, debe haber personas que, como el Buen Samaritano, les curen sus heridas, los carguen sobre sus hombros y los lleven a sus casa, para compartir con ellos el propio pan, el calor del hogar y la ternura de la fraternidad.
  21. Ahora que el hombre se debate febrilmente, buscando planes de economía que salven la situación mundial, deben convencerse que han de fijar sus estudios, principalmente, en formar al hombre honrado, pues, sólo él, podrá salvar la situación de pobreza en el mundo.
  22. Los pobres, nuestros queridos invitados; que se sientan felices en nuestras casas, que coman a gusto en nuestra mesa, que solacen su corazón en la acogida fraterna y sientan el calor de la amistad…
  23. El Maestro quiere que vayamos por la vida sin zurrón ni alforja; es decir, sin apoyos humanos, pues quien tiene las manos llenas, poco o nada podrá trabajar en los campos cargados de mies, no podrá acercarse a las almas desprendido de sí mismo.
  24. Al sentir el abrazo del perdón, podemos decir: “¡Oh, feliz culpa que nos trajo tal Redentor…!”. Qué momento ese, en que los andrajos y la miseria, se confunden con la Riqueza y la Bondad de Dios…!
  25. NAVIDAD: Jesús ha nacido por nosotros y para nosotros. Si amor con amor se paga, debemos vivir en Él y para Él. Vivir para Él, no teniendo más preocupación que darle gusto. Vivir en Él, por nuestra incorporación a Cristo, en ese ni vivir yo, sino que Él viva en mí.
  26. Procuremos, aun a costa de los sacrificios que esto imponga a la naturaleza, prestar cuantos servicios podamos a nuestros hermanos, del color y condición que sean; pero especialmente a los más pobres, a los más desvalidos, pues son la herencia que Jesús nos ha dejado como prenda de su amor.
  27. Encendamos las lámparas apagadas en los corazones de los hombres, a veces apagadas hasta en los sentimientos más nobles, porque no hubo hermanos que las prendieran con el aceite de la caridad. Seamos nosotros, llama que prenda a nuestro alrededor, para que brille la luz de la esperanza, de la gratitud y del amor a Dios, en todos los hombres.
  28. Cuando les falte el aprecio y la estimación de los demás; cuando sean verdaderamente pobres, bendigan al Señor y regocíjense al verse sin apoyos humanos, porque entonces Él les tomara de su mano y Él mismo será su descanso.
  29. Debemos amar y observar la pobreza hasta la locura: Pobre de bienes, pobre de fama…pobre de cariño…pobre como el Maestro, sin tener donde reclinar la cabeza, ni material, ni espiritualmente. Entonces seremos Bienaventurados.
  30. ¿No es cierto que jamás nos fijamos de que material están hechos los Sagrarios, sino que los reverenciamos por ser morada de Jesús?… Pues, pensemos lo mismo de nuestros hermanos; veámoslo como morada de Dios, sobre todo a los menesterosos… a los que visten andrajos… a los que no tienen hogar… a los marginados.
  31. ¡Ultimo día del año…! Por parte de Dios ¡cuántas gracias especiales…! Y, ¿por parte mía…? Procuremos antes de que den las 12 de la noche hora en que se hundirá para siempre en el pasado reparar y corregir nuestros fallos y negligencias, por el fervor y amor con que dediquemos a Dios sus últimas horas, a fin de entregar a su Providencia Misericordiosa, la cuenta limpia de los 365 días transcurridos… Que los beneficios recibidos anulen nuestra flaqueza y calienten nuestra frialdad, para resolvernos a hacer algo grande por Cristo, en el año que va a comenzar.

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