Pensamientos de Nazaria para el mes de enero

Nos habla la Madre

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas”… Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad. De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y… Produzca fruto abundante.

 ENERO

IGLESIA CUERPO MÍSTICO

“Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla” (Ef 5, 26). “A sus hermanos, convocados de entre todas las gentes, los constituyó Místicamente en su cuerpo, comunicándoles su Espíritu” (LG 7).

DÍA:

  1. ¿Un ideal, un pensamiento que nos empuje? ¡POR CRISTO, LA IGLESIA, LAS ALMAS; ADELANTE SIEMPRE ADELANTE!.
  1. Aumentemos cada día el amor al santo padre y a la Iglesia, ofreciendo “algo” por sus intenciones. La vocación cristiana es la del soldado de Cristo: Tratemos, pues, de ser los primeros en la defensa de su causa.
  1. Es la Virgen quien nos anima a seguir tras las huellas de Cristo y su Iglesia… Es la hora de dar un paso adelante, de seguir con decisión firme la voz del Magisterio, de ser fiel a la Madre.
  1. Proclamar hoy como ayer, las enseñanzas de la Madre Iglesia a sus hijos: El mandamiento del Señor de amarnos los unos a los otros, como único medio de lograr la paz que todos los pueblos ansían.
  1. Pongamos gran empeño en adquirir un profundo espíritu de sacrificio. Unamos nuestros esfuerzos y oraciones a los de Jesús, para que pronto haya un sólo Rebaño y un sólo Pastor.
  1. Seamos valientes… generosos… ¡Un paso adelante firme y decisivo, para enjuagar las lágrimas de nuestra Madre la Iglesia…!.
  1. Como el amor a un ideal es el que da fuerzas para realizarlo, superando todos los obstáculos que se presenten, así es necesario que crezca nuestro interés por hacer amar a la Iglesia, dando a conocer a los hombres sus sacrificios; los sufrimientos del Papa, de los Obispos, de los Sacerdotes, de los Misioneros, de las Religiosas…
  1. Jesús lo ha dicho: “Al fin de los tiempos habrá un sólo rebaño y un solo Pastor…”. ¿Por qué no hacer lo posible por acercar ese feliz momento?
  1. Elevemos continuas oraciones al cielo, para que descienda sobre la Iglesia el Espíritu Santo. La oración del humilde penetra los cielos y siempre es escuchada.
  1. Que yo sea como me soñara Jesús: Un alma que muera por sus intereses, sin que nadie lo sepa; sin lustre ni gloria, en defensa de la Iglesia, ayudándola en todo y muy especialmente ayudando a los Obispos.
  1. A imitación de María Magdalena, rompamos el vaso egoísta de nuestro corazón a los pies del Maestro, dándole todo lo que somos…Perfumemos la Iglesia con nuestros buenos ejemplos… con nuestro amor por ella…
  1. ¡Que hermoso es el dogma de la Comunión de los Santos!. El alma se vigoriza al sentir los efectos de esa fuerza espiritual, con que unos miembros ayudan a los otros con oraciones, reparaciones, sacrificios y toda clase de obras meritorias.
  1. Sirvamos, respetemos y amemos a nuestros hermanos, mirándoles como partículas consagradas al Señor. Demos a cada uno el lugar que le corresponde… Evitemos cualquier choque, ya que nuestros prójimos son gotas… partículas del Cuerpo Místico de Cristo.
  1. Vivamos sólo de Dios, formando un solo corazón en intima unión de amor… para ayudar a la Santa Iglesia, más que nunca afligida por las discordias de sus hijos.
  1. No tengamos más intereses que los de Cristo, la Iglesia y las almas; que estos nos abrasen… nos consuman… no nos dejen reposar…
  1. Acercarnos a la Iglesia, prodigarle toda nuestra ternura filial, correr en pos de los hijos descarriados, llevarlos a los pies del Papa, empujarlos a sus brazos… He aquí la misión del apóstol cristiano.
  1. Roguemos por la Santa Iglesia… por el Papa.. por nuestros Obispos… ¡Qué el Divino Corazón les dé un corazón semejante al suyo…!.
  1. El Señor quiere que la Iglesia se funde en el amor: “¿Pedro, me amas más que estos?”… Y ante la respuesta afirmativa de Pedro, Jesús le entrega sus ovejas. Es amor lo que pide el Maestro para Él y para los suyos y cuando se ama, desaparecen todos los obstáculos: Ni las persecuciones, ni las enfermedades, ni los contratiempos, ni ¡nada!, puede romper el amor.
  1. Al ver la intrepidez y decisión amorosa de San Pedro en seguir a Cristo, esforcémonos en imitarle, trabajando con entusiasmo tanto en lo material, como en lo espiritual por la Iglesia. Tejamos nuestras redes para hacer abundante pesca de almas.
  1. Aprendamos de San Pedro a levantarnos de nuestras caídas con gran desconfianza de nosotros mismos, pero con mucha decisión y confianza en Cristo, el Hijo de Dios vivo. Dejémonos tocar por Él, para que haga de nuestra miseria una piedra firme que sostenga la Iglesia.
  1. La historia de Pedro es mi propia historia: Si le imite en las negaciones, ¿Por qué no he de imitarle en el martirio, cumpliendo así el encargo del Maestro: “Una vez convertido, confirma a tus hermanos”?
  2. Animémonos a trabajar en le desarrollo del Cuerpo Místico de Cristo, con numerosos acrecentamientos, para que al fin de los tiempos haya alcanzado su perfecta estatura.
  1. Siendo Cristo el Divino fundador de la Iglesia, es Él sólo el que la sostiene, por lo tanto, no necesita grandes columnas que le apoyen; le bastó un “cetro de caña” para hacerla triunfar de todos sus enemigos…
  1. Iglesia Santa, estoy a tu lado siempre fiel.
  1. El alma que ama a Cristo dice de verdad: “Nada, ni nadie podrá separarme de Él, de la Iglesia de mi compromiso cristiano…”. Pues bien, distingámonos en al amor a Dios, en el amor al prójimo, en la autentica caridad…: Entonces amaremos de verdad.
  1. Si somos miembros de Cristo, debemos empeñarnos en ser miembros sanos… vivos… gloriosos… Para esto es preciso unificarnos con Cristo que es la cabeza y después, con todos los miembros: En esta unidad viviente, cada miembro tiene su función; todos dependen de cada uno y cada uno de todos.
  1. Me levantare dispuesto al cumplimiento del deber e iré a darme al Padre… a la Iglesia… a las almas.
  1. Ya sabemos ¡cuán poderosa es la oración de intercesión!. Oremos por los Sacerdotes, para que transformados en verdaderos apóstoles, lleven la luz de Cristo por donde quiera que vayan y despejen las tinieblas que oscurecen el mundo… que oscurecen la sociedad de hoy…
  1. “Ustedes son la luz del mundo”. Es la frase dirigida a todo apóstol llamado a desterrar las tinieblas de la ignorancia religiosa. “Una ciudad que está puesta sobre el monte, no se puede esconder”. Seamos propagadores? de la Iglesia, la Santa ciudad puesta sobre el monte para alumbrar y resplandecer.
  1. Cuando se ve a una madre querida postrada en cama, enferma, víctima de los trabajos sufridos en la crianza y educación de sus hijos, ¿no es verdad que se le prodigan todos los auxilios, tratando de levantarla material y moralmente?. Pues, esto debemos hacer con la Santa Madre Iglesia, en estos momentos actuales en que tantos hijos suyos se separan de su lado, seducidos por el atractivo del mal.
  1. Qué hermoso es vivir bajo un ideal, con una sola aspiración: ¡Glorificar al Señor! y todos, formando en el dolor y en la alegría una sola voz: ¡Por Cristo, la Iglesia, las almas… adelante siempre adelante!. Gritando no sólo con entusiasmo, sino con la expresión intima y personal de su vivencia.

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