Pensamientos de Nazaria para el mes de junio

Nos habla la Madre

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas”… Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad. De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y… Produzca fruto abundante.

 JUNIO

AMOR A DIOS – GENEROSIDAD- GLORIA DE DIOS

“¿Quién me separará del amor de Dios?… Pues estoy seguro que ni la muerte, ni la vida… Ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús” (Rom 8, 38-39)

DÍA:

  1. Prométele a Jesús ser fiel para moverle a sostener tu debilidad, repítele sin cansarte:
    • Corazón de mi Jesús , sálvame
    • Corazón de mi Creador, perfeccióname
    • Corazón de mi Salvador, rescátame
    • Corazón de mi Juez, perdóname
    • Corazón de mi Padre, protégeme
    • Corazón de mi Señor, gobiérname
    • Corazón de mi Maestro, enséñame
    • Corazón de mi Hermano, quédate siempre conmigo.
  2. Siempre hay un más en los labios cuando hay amor.
  3. Dame lo que me pides para ser el alma generosa que Tú suenas de mí.
  4. ¡Ojala que nuestra vida sea una perpetua comunión, en la que demos a Cristo sangre por sangre… Hostia por Hostia… vida por vida…!
  5. Amar a Dios con toda el alma, es estar prontos a dar la vida, a perderlo todo antes de perder su gracia; es desterrar toda imperfección que pueda desagradarle o separarnos de Él.
  6. “Al romperse el vaso, se lleno de perfume toda la casa…”. Hermosa seria la fragancia, si todos los vasos se rompieran… ¡si las almas supiéramos deshacernos ante Jesús…!.
  7. ¡Oh Jesús!. Haz que rota nuestra vida a tus pies, se esparza ese ambiente de santidad que transforme el mundo.
  8. Señor no hagas caso de mis rebeldías; no tengas reparo en quitármelo todo, con tal de que tu crezcas cada día en mí.
  9. Busquemos a Dios con verdad y sencillez de espíritu y veremos cosas grandes, pues Él se complace en los rectos y sencillos de corazón.
  10. Sea nuestra constante ambición, glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
  11. Nuestro Señor se fija ante todo en el amor. Cuando ve amor en sus criaturas, olvida todas las miserias del alma.
  12. Cada obra que hacemos con perfección, aumenta la intensidad de Dios en nosotros.
  13. Al contacto con Dios, el alma va perdiendo los contornos humanos, su modo de ser egoísta, duro, susceptible… reflejándose en ella algo de Jesús.
  14. Es necesario que seamos probados, para ser aceptados a los ojos de Dios. Hay que demostrar el amor, no en los rincones, sino en las ocasiones.
  15. La gracia es una cualidad celestial que no puede permanecer estéril; el amor nunca puede estar ocioso, es un fuego que no dice basta: Quema, o se apaga. Cuánto más amemos, más ascenderemos.
  16. Amar a Dios con todas las fuerzas es, no perdonar trabajo, ni fatiga para procurar su gloria; es consagrarle nuestro tiempo, nuestro talento, salud y reposo; toda la energía del alma y todo el vigor del cuerpo.
  17. Nunca la acción debe estorbar a la contemplación. Si sabemos armonizar ambas, de modo que la una ayude a la otra, nuestra acción será más fecunda y nuestra contemplación más alta, si las dos están hermanadas.
  18. Señor transforma mi lengua, que es el sonido de mi corazón y denota si es divino o humano.
  19. Vayan con el mismo entusiasmo al pie del Sagrario, que al trabajo penoso: No hay obstáculos para ir a Dios.
  20. No nos quedemos atrás en nuestra entrega a Dios; que cuando el uno sostiene el ánimo de ser el primero en la donación de sí mismo, parece que todo se le facilita.
  21. Mientras el globo está preso, es imposible volar: Corten las amarras y se elevaran hasta Dios.
  22. Jesús ha llegado al colmo de su amor, consagrando el pan y el vino, convirtiéndolo en su Cuerpo y su Sangre: “Este es mi Cuerpo…”. ¡Oh, si el Señor pudiera decir esto de cada uno de sus apóstoles…!.
  23. No tenemos que destruir la personalidad. Si el Señor nos da carácter, talento, simpatía… empleémoslo para su gloria…
  24. Todo apóstol como el Bautista, debe preparar el advenimiento del Reinado de Cristo en el mundo. Para esto, “conviene que Él crezca y yo mengüe”. Cristo crecerá si procuro hacer que su vida sea la mía, desarrollándola por el amor. Yo menguaré, por el conocimiento propio, convencido de que soy nada y como tal, nada puedo querer, ni pretender.
  25. Ansiemos dar mucha gloria a Dios…sentirle…amarle…! cómo nadie en la tierra!
  26. En el continuo “morir”, está el secreto de un eterno y dulce vivir. Dense por entero, que el Señor no quiere el don mermado.
  27. ¿Qué importa servir al Señor cuatro o cinco años tan sólo, si en ellos le damos mucha gloria y ganamos la corona? ¡Rompamos el vaso de nuestro ser, dándolo todo!
  28. Seamos un himno de alabanza a la bondad del Señor, no consintiendo nunca que la menor queja salga de nuestros labios. Que sea nuestra vida sobrenatural, la mejor voz que cante en el tiempo las misericordias de nuestro Dios.
  29. Aprendamos de San Pedro a levantarnos de nuestras caídas, con decisión y confianza en el Maestro y como San Pablo, muramos a todas las cosas humanas, para que el amor de Cristo triunfe en nosotros. Que el ejemplo de los Apóstoles, nos haga fuertes y firmes en la fe.
  30. Hagamos de nuestra vida una nota sostenida de acción de gracias.

 

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