Pensamientos de Nazaria para el mes de mayo

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas”… Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad. De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y… Produzca fruto abundante.

 MAYO

AMOR A LA MADRE

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamaran bienaventurada” (Lc 1, 47-48).

 DÍA:

  1. Entremos en la santa casa de Nazaret y contemplemos a San José, tan santo como humilde, trabajando en su penoso oficio de carpintero, feliz y contento de cansarse por Jesús y por María. En la vida de familia, imitemos a San José, en el trabajo constante y silencioso a favor de ella, alimentando el espíritu de caridad aunque exija sacrificios, haciendo todo por Jesús y por María.
  1. Miren a María: “Ecce …fiat…”. Se entrega a Dios y Él desciende. Basta que un alma se dé, para que el Señor realice obras grandes.
  2. Miremos cómo María acepta el dolor en todas sus formas. Como ella debemos mostrarnos decididos, aunque tengamos que crucificar una ilusión o la obra que tengamos entre manos. Es necesario sufrir, para llegar al Reino de la Paz.
  3. Cuando el “fiat” de la Virgen Santísima lo tengamos dentro de nuestro corazón, se verificará una mística encarnación de Cristo en nuestras almas.
  4. María oculta el misterio divino que se ha operado en su alma. Callemos también nosotros, cuando Jesús se encarna místicamente por el dolor… cuando nos brinde cooperar a la Redención…
  5. Que dulce es vivir encadenado al corazón de María: ¡Vivir como Jesús vivió en María, oculto en Ella!.
  6. Tengan siempre el “Fiat” en sus labios y en sus corazones el eco perpetuo del “Amen”. Ese debe ser ante Dios el estado habitual del alma frente a sus designios.
  7. Ofrezcámonos a María para compartir con Ella la dolorosa maternidad divina, con ese “fiat” que es la renuncia a todo nuestro ser.
  8. Lloremos con nuestra Madre la muerte de Jesús y pidámosle que nos modele como Ella sabe, para que nos parezcamos a Jesús y para que Jesús encuentre en nosotros los rasgos de su fisonomía.
  9. Sobre el corazón afligidísimo de María, lloremos la muerte de Jesús; que nuestras pobres lagrimas se unan a las suyas y así, enriquecidas al contacto de su pureza y de su amor, el Padre las acepte para la salvación de los pecadores.
  10. La virgen Santísima se levanta como una azucena y cuando llega a una altura infinita, abre su corola al Verbo. ¡Dichosa el alma, que imitando su pureza, se eleva sobre la tierra y se hace cáliz para sostener a Jesucristo!.
  11. Las almas sencillas son, como María, las escogidas para las grandes revelaciones.
  12. Pidamos a la Santísima Virgen, saber callar y saber hablar a su tiempo.
  13. A ejemplo de María, procuremos esmerarnos en la practica de la amabilidad. Tengamos horror de lastimar el Cuerpo de Cristo en alguno de sus miembros. Que nuestra amabilidad sea el paño suave con que siempre le toquemos; que sea el reflejo de la presencia de Cristo en nuestras almas.
  14. Honremos a la Santísima Virgen por la pureza en la caridad. ¡ Con qué pureza debemos practicar esta exquisita virtud, tan en boca de todos y tan mal practicada por muchos! Así como a la pureza de la castidad, el menor soplo ardiente la marchita, así a la pureza de la caridad, el menor afecto contrario la mancha.
  1. A los pies de María, la “ Bendita entre todas las mujeres”, que al oírse llamar así por el ángel, se dice “la esclava del Señor”, depositemos nuestra voluntad y considerémonos siervos de todos, pues somos hijos de la ESCLAVA.
  2. La vida de unión con Jesús por María, nos transformara en apóstoles de Cristo y el Espíritu Santo confirmando sus dones, nos hará dignos de la gran misión que por nuestra vocación de apóstoles nos ha confiado.
  3. Hagamos todas las cosas con Jesús por María , repitiendo muchas veces esta hermosa jaculatoria: “con tu corazón, María, quisiera amar al Señor y con el del Señor, amarte a Ti, Madre mía”.
  4. Supliquemos a la Santísima Virgen, que encienda en nuestras almas la verdadera llama del celo apostólico, esa sed misteriosa en que se abrasaba el Divino Corazón de Jesús y el de sus apóstoles…Teresa…Catalina…Ese celo que nos haga forzoso trabajar por todos los medios, en hacerle conocer, amar y servir.
  5. Adornemos espiritualmente el altar de la Santísima Virgen, en este mes de mayo, haciendo todas nuestras obras y nuestras oraciones con verdadero espíritu de fe, para que nuestro corazón se eleve a Dios, como suave incienso de amor…
  6. Levantemos nuestros ojos al cielo, reconociendo los favores que hemos recibido del Señor y entonemos muchas veces el Magnificat con los ecos de profunda humildad y reconocimiento, con que nuestra Dulcísima Madre lo cantó, al reconocer las gracias que sobre ella derramara el Eterno.
  7. Vivamos siempre al lado de María, imitando su constante abandono en la Providencia No preocupándonos de nada, sino de amar y confiar tiernamente en la Providencia de Dios, en un sereno abandono…
  8. Como María la Madre de Jesús y Madre nuestra, entreguemos nuestro ser a las operaciones del Espíritu Santo, con esa disposición de la que siendo Madre de Dios, se llamó a sí misma Esclava del Señor.
  9. Con los ardientes deseos y aspiraciones de la Virgen Santísima, digamos muchas veces al día: Ven Espíritu Santo, toma posesión de mi corazón y enciende en él, el fuego de tu amor…
  10. El contemplar la maternidad Divina de María, debe llenarnos de santas ansias de apostolado, como medio para engendrar a Jesús en las almas.
  11. Nuestros ojos deben estar fijos en los de Nuestra dulce Madre del cielo, cuyas miradas no se separaron de su Divino Hijo. Ella vivía en Jesús y por Jesús; así debe ser nuestra vida: En Jesús perdida, por Jesús vivida.
  12. ¡Qué cosa más admirable la que ejecuta Dios en María: Toma una criatura finita y encierra en ella al Infinito!. ¿El secreto?. Porque vio la humildad de su sierva…
  13. ¡Cuan dulce es mirar al cielo y vivir como María después de la Ascensión!: Con su corazón dentro del corazón de Jesús, que se fue muy lejos de la tierra, pero quedando lleno su cuerpo lleno de amor, para sostener y animar a la Iglesia, con su presencia de Madre…
  14. Procuraré velar y orar, haciendo todas las cosas en María y por María, sin asustarme de los combates que se me presenten; recordando que la vida del hombre sobre la tierra es de continua lucha y especialmente, si ha tomado la resolución de seguir a Cristo.
  15. Vivamos como María, para llegar, como Ella, a la posesión intima de Jesús.
  16. Cerremos nuestro mes de mayo con el broche de oro de la humildad. Busquemos violetas que la simbolicen, para poder decir a la Señora: “Porque viste la humildad de tu hija, hiciste maravillas en ella”.

Política de privacidad     Nota legal Misioneras Cruzadas de la Iglesia.     África | Europa      CONTACTO      Creada por digitalicia.com copyright 2015