Pensamientos de santa Nazaria para el mes de noviembre

Madre Nazaria Ignacia, acostumbraba todas las mañanas, como ella decía, a “regar mis plantitas” Con esta frase, la Madre se refería a los ricos comentarios del Evangelio que, día a día, entregaba a sus hijas con sencillez y humildad.

De sus escritos se han entresacado 365 pensamientos que, a modo de gotas de agua, tienen la pretensión de regar hoy las plantas de cada uno/a de nosotros/as, saciando nuestra sed de Dios, y disponiendo la tierra para que el Evangelio penetre y Produzca fruto abundante.

NOVIEMBRE

VOLUNTAD DE DIOS

“No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7, 21). “Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,50).

DÍA

  1. En el Tabor se bosquejan los santos, pero sólo se perfeccionan en el Calvario.
  2. El tiempo vale, lo que vale el cielo. Esta consideración me obliga a no perder un momento, recordando que un minuto perdido en la tierra, es un grano menos de gracia en el cielo.
  3. ¡Que de vueltas da el mundo! ¡Y, qué hermoso es no sentirse sino en Dios! Así nunca queda uno bajo sus ruinas, que tan pronto suben como bajan.
  4. No tengamos otro deseo, sino que se cumpla en todo la Voluntad de Dios y estemos dispuestos a beber su Cáliz, cualquiera que fuere, cuando el Señor se digne acercarlo a nuestros labios.
  5. El secreto de la santidad está en la entrega a la Voluntad de Dios.
  6. Conformarse con la Voluntad de Dios respecto a nuestra oración, sea árida o dulce, regalada o desconsolada, es una excelente mortificación.
  7. Entreguemos al Señor la tela de nuestra vida, pero cuando la agujeree o introduzca el punzón para bordarla, no queramos arrebatársela. !!!Dejémosle hacer!!!
  8. No tengamos miedo ni al pasado, ni al porvenir; dejémoslo todo en sus manos, en esas manos providenciales que dan todo y despojan de todo.
  9. Lo que falta a Dios para que seamos santos, es la cooperación a sus designios.
  10. Tendré tanto miedo a la falta de entrega de mi voluntad a la voluntad de Dios, como a la impureza.
  11. El Señor no quiso morir sino después de haberse cumplido todas las profecías. No queramos nosotros descansar, mientras tengamos que cumplir algún deber – sea el que sea – para que se cumplan los designios de santidad que Dios tiene sobre cada uno de nosotros.
  12. Nuestra vida espiritual y material, debe ser una nota acorde con la Voluntad de Dios, aceptando todo lo que el Señor nos envía, con una sincera y profunda acción de gracias.
  13. Conviene que nos animemos mucho a trabajar, poniendo toda nuestra alma y nuestra vida, en el fiel cumplimiento de la tarea en que la Divina Providencia nos coloca.
  14. No sonemos tontamente que el cielo se nos dará por pura gracia; hay que ganarlo con nuestra cooperación a los planes divinos.
  15. No tengamos otro deseo, que el de ser en todo momento y lugar un acto viviente de la Voluntad de Dios.
  16. Establezcamos la diferencia que hay entre el modo de cumplir Jesús la Voluntad del Padre y la que nosotros tenemos de cumplir nuestro deber.
  17. Que nuestra contestación ante cualquier manifestación de la Voluntad de Dios, sea siempre: ¡Amén! ¡Así sea!
  18. ¡Qué paz experimentaremos cuando nos llegue la muerte, si podemos decir: Mi único alimento fue hacer su Voluntad!!!
  19. No tengamos miedo a los hombres, siempre que cumplamos los mandamientos del Señor, el Santo Evangelio y todas las exigencias de nuestra fe. ¡Qué felices, si se nos otorgara la gracia de morir mártires de tan sublime deber!
  20. ¡“He aquí a su Rey…”! En la tierra su trono fue la cruz, las espinas, su corona y los clavos, el Cetro de su poder…! Seguidores de Cristo, no podemos tener otra suerte que la de nuestro Capitán y Rey!
  21. Pidamos a la Santísima Virgen que nos alcance esa sabiduría celestial, preciosa y sobrenatural de las cosas; que nos lleve al desprendimiento de los bienes de la tierra y a la constante aspiración de las cosas celestiales.
  22. Tomemos desde la mañana, la cruz del deber que la Voluntad de Dios nos ha impuesto, y llevémosla con amor, con prontitud y con alegría.
  23. Si llegamos a beber el cáliz de la amargura, por amor a Cristo, beberemos sin hartura, la copa de las delicias eternas en el gran día de nuestra resurrección.
  24. El llamamiento a la perfección no es patrimonio de un grupo de selectos; sino que es un llamamiento a todos los cristianos: “Sean perfectos…”  nos dice el Señor y su invitación es un llamamiento a la santidad y a la unión con Dios.
  25. ¡Me dejare cargar en los brazos del Señor, cada vez que cumpla su Voluntad y, para no hacerme pesada, me iré disminuyendo! Es tan fácil tomar en brazos a los niños: No pesan!!!
  26. El apóstol humilde, siempre tiene rectitud de intención. La Voluntad de Dios es el eje de su vida: Acepta las pruebas y las cosas penosas a la naturaleza; tiene celo por la gloria de Dios y gran desconfianza de sí mismo; es prudente y discreto y se siente capaz de todo, porque todo lo puede con la gracia del Señor.
  27. Sea nuestro alimento cumplir la Voluntad de Aquel a quien nos consagramos por el Bautismo, cuyo amor nos hizo apóstoles, despertando en nuestras almas sed de santidad y de justicia: Ansias infinitas que Él ha prometido saciar.
  28. Dichosa el alma humilde, que por su fe, esperanza y caridad, se hace digna de oír de labios del Señor: “Vete en paz… tu alma vive en Mí…”
  29. No nos asuste el fracaso, ni nos entusiasme el éxito; sólo una cosa podrá sostener nuestra vida: El cumplimiento de la Voluntad de Dios.
  30. Aprendamos a levantarnos de nuestras caídas con decisión y confianza en el Maestro; dejémonos tocar por su Misericordia, para que haga de nuestras miserias una piedra firme, capaz de sostener el peso de otras piedras, con las que se edificara el Reino de Cristo.

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